NOVENA A SAN CYETANO

 
 

PREPARATIVOS PARA UNA PROCESIÓN 7 DE AGOSTO Que se vuelquen mil cestas de vencejos por plazas y por parques, y el sol derrame en todas las esquinas sus cuatro dimensiones. ¡Hoy es siete de agosto! ¡Dios sonríe lleno de providencia! Que aguarden los vecinos en sus puertas con los ojos abiertos. Con las manos abiertas ofertando el saludo y el pan. (Quien da un poco de amor o un trocito de luz, a Dios bendice). Que esperen las mujeres en la plaza del pueblo con sus cántaros, donde la sed les brinca como un hijo. ¡Ese niño de Dios! El niño Dios en brazos de este santo que hoy sale en procesión. Decid paloma o nieve, estrella o rosa, y diréis Padre Nuestro. O diréis providencia, amor, desvelo, o bien San Cayetano. San Cayetano se dice de puntillas y el corazón en vilo. Sacadlo en procesión. Puede que aun el pueblo se nos cure de su grande tristeza.

29 DE JULIO. PRIMERA CELEBRACIÓN. SAN ANDRÉS AVELINO DA TESTIMONIO DE LA SANTIDAD DEL FUNDADOR SAN CAYETANO.

Me parece importante que la solemnidad de San Cayetano/2008 la celebremos tomados de las manos de San Cayetano y San Andrés Avelino. Andrés Avelino, llegó a Nápoles para quedarse allí para siempre, en octubre de 1547. S. Cayetano llevaba ya tres meses enterrado, sin cajón, envuelto sòlo en un simple petate en, el atrio de San Pablo el Mayor, que él mismo, unos años antes, había convertido en Cementerio. Queremos que la novena de preparación a la solemnidad de San Cayetano, Padre de Providencia, Fundador de los Teatinos y Santo del pan y del trabajo, nos ayude a mirar a San Cayetano con los ojos y el corazón de San Andrés Avelino. He aquí lo que San Andrés Avelino relataba, en 1600, al entonces Prepósito General de la Orden, P. D. Juan Scorcovillo. Muy Rdo. Padre en Cristo. El Padre D. Antonio Carácciolo me ha dicho que Vuestra Paternidad muy reverenda desea saber de mí las acciones de algunos de nuestros antiguos Padres. Del Padre D. Cayetano, de vista nada puedo decirle, sólo de oídas, porqué él había muerto en agosto hace ya 53 años antes de que yo viniera a estudiar en Nápoles, que fue en Octubre siguiente.

Del señor ANTONIO CAPONE, nuestro médico, he escuchado estas formales palabras:

“estando dicho Padre gravemente enfermo (de cuya enfermedad murió), dicho médico le dijo: -Padre, su enfermedad es grave. Deseo tener compañero”. El Padre, casi riéndose dijo: –“Compañero, compañero, compañero! Haga lo que sepa hacer y basta.Y no quiso que se llamara a otro médico. Y, por este ejemplo, yo nunca he querido más de un médico en mis enfermedades, después de ver que muchos Padres han querido varios médicos y casi todos han fallecido por las contradicciones de los doctores. Dicho Padre, estando muy oprimido y acabado por la fiebre, el doctor le dijo: -Padre, conviene que se acueste sobre un colchón de lana, para que pueda descansar mejor”. Y el Padre varias veces replicó: - colchón, colchón…” Y luego añadió: -In cinere et cilicio” / sobre ceniza y cilicio. No quiso que se le acostase sobre un colchón y… sobre un jergón de paja acabó su vida. Esto lo he escuchado del médico. Pero, el señor RANIERO GUALANDI, familiar de dicho Padre, hablaba maravillas de su prudencia, de su devoción y de su santa vida, de tal manera que este Señor tenía al susodicho Padre como santo y le rezaba la colecta propia de un Santo Confesor Véase el texto completo de la Carta en VEZZOSI, Scrittori dei Cherici Regolari detti Teatini, vol. 1°, bajo la voz AVELLINO, S. Andrea di Castelnuovo (sic). Pag. 73-85

30 DE JULIO 2008. SEGUNDA CELEBRACIÓN EL PREPÓSITO GENERAL DE LOS TEATINOS NOS INVITA A CELEBRAR A SAN CAYETANO CON POEMAS Y UNA CARTA

Roma, domingo XVI del Tiempo Ordinario, julio de 2008. Queridos Padres y Hermanos, Cercanas ya las fiestas de San Cayetano, no quiero dejar que transcurran tanta alegría y tanto fervor sin hacerles llegar mi felicitación y mi más fuerte abrazo. El 7 de agosto es un día muy oportuno para recordar que somos herederos de una tan grande "providencia": la de esta particular vocación nuestra al servicio de la Iglesia. Impulsado por la acción del Espíritu, San Cayetano puso en marcha una Orden de los Clérigos Regulares. Su gran intuición fue, como sabemos, instaurar la primitiva forma de la vida apostólica. Nosotros, al profesar su Regla de vida, nos comprometemos a caminar tras sus huellas de manera leal y creíble, a nivel personal y comunitariamente. Vamos este año a pedirle con toda confianza a nuestro venerado Padre fundador, el Santo reformador silencioso de la Iglesia, que nos ayude con su intercesión a vigorizar nuestro carisma y a enderezar nuestra vocación. Dios mediante, el mes de junio del próximo año tendremos la celebración del Capítulo General. Sugiero el tema siguiente para irlo preparando: "Con el Evangelio y las Constituciones en el corazón y en la vida. Hacia una renovación en profundidad de nuestro ser Teatinos desde la fidelidad a los orígenes." Vamos ya a dialogar sobre ello. Que San Cayetano este 7 de agosto nos ayude. Mi fuerte abrazo para todos. Felices fiestas. P. VALENTÍN ARTEAGA C.R. PREPÓSITO GENERAL _________________________________________________________ La ilustración de la página es un detalle de los SS. Cayetano y Andrés Avelino que se veneran en la antigua iglesia teatina de San Nicolás, junto a la Arena, de la ciudad italiana de Verona.

31 DE JULIO 2008. TERCERA CELEBRACIÓN EL PAPA TEATINO, S. S. PABLO IV, HABLA DE SU COMPAÑERO DE FUNDACIÓN, EL SR. S. CAYETANO

Nápoles, capital del Reino del mismo nombre, vio morir a San Cayetano el domingo 7 de agosto de 1547, a las cinco de la tarde, como quiere el poeta español, con la plegaria bíblica de San Anselmo a flor de labios: Placare, Domine. Cayetano murió con el dolor de ver a Nápoles enzarzado en una lucha fratricida que oponía el pueblo a los nobles y levantaba su voz contra una introducción de la Inquisición española que no les prometía nada de bueno… Juan Marinoni le asistió en aquel trance difícil para los Teatinos de Nápoles. Con sendas cartas del 13 y del 20 de agosto 1547, l,a Venerable Madre Marìa Carafa, fundadora de “La Sapienza”, informaba a su hermano, el cardenal teatino Juan Pedro Carafa, a la sazón en Roma, del luto que había afligido a la comunidad teatina de San Pablo el Mayor. El 27 de agosto – una vez por semana llegaba el correo de Roma a Nápoles y viceversa – el cardenal Teatino, hermano carnal de la religiosa dominica, le decía: “Madre mía carísima, Sólo dos cartas vuestras he recibido de las muchas que me decís haber escrito. Una del 13 y otra del 20 del presente mes de agosto. Por ellas he sabido la GRAN PÉRDIDA QUE HA SIDO PARA NOSOTROS EL FALLECIMIENTO DE NUESTRO DON CAYETANO y vuestra poca salud. Cierto que todo ello me ha producido un gran pesar. Pero hemos de conformarnos con el querer de Dios, esperando de su misericordia que haya recibido en su seno el alma de aquel querido hermano…” En 1533 Cayetano de Thiene había llegado a Nápoles en lugar del Obispo teatino, acompañado de otro véneto, Juan Marinoni, que, sin embargo, provocó decepción en María Carafa. “Juzgamos oportuno mandarte a nuestro carísimo hermano, el presbítero Cayetano. Cuando lo veas te parecerá estar viendo y oyendo no sólo a mí, sino también a todos mis consiervos e hijos tuyos que aquí (en Venecia) viven conmigo.” “Te mando al que es mi ojo derecho, el pío Don Cayetano. Sólo el Señor sabe con cuánta dificultad me he decidido separarme de él.” Era el 30 de septiembre de 1533. _________________________________________________________ La ilustración de la página reproduce el soberbio cuadro de la Inmaculada con San Cayetano, San Andrés Avelino y otros Santos, muy maltratado por el tiempo, que se conserva en la sacristìa de la iglesia de Santa Vénera en Hamrun, Malta.

1 DE AGOSTO 2008. CUARTA CELEBRACIÓN S. S. EL PAPA JUAN PABLO II RECUERDA A LOS TEATINOS EL TALANTE REFORMADOR DE SU FUNDADOR Y PADRE, SAN CAYETANO

San Cayetano de Thiene proclamó, con su vida, que la santidad es el camino real de toda auténtica renovación en la Iglesia. Al igual que él supo hacer fructificar admirablemente el carisma que Dios le regaló, actuando ese espíritu de auténtica reforma, que encontró su expresión más autorizada en el Concilio de Trento, asì también ese mismo carisma os llama hoy a vosotros a trabajar en la nueva evangelización, cometido que responde muy bien a las intenciones profundas del Concilio Ecuménico Vaticano II. Os manifiesto mi complacencia, queridos Teatinos, porque habéis confirmado vuestro pròsito de plena fidelidad a vuestro Fundador, cuyos ideales queréis revivir en esta época tan necesitada de MAESTROS QUE SEAN ANTE TODO TESTIGOS. “Ojal{ que el mundo actual – escribìa sabiamente Pablo VI – reciba la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de Ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sì mismos, la alegría de Cristo y aceptan consagrar su vida a la tarea de anunciar el Reino de Dios y de implantar la Iglesia en el mundo.” (Evangelii nuntiandi, 80) ___________________________________________________________________________________________________________ El cuadro, tela pintada al óleo sobre tela del s. XVIII, se venera en el Oratorio de San Andrés Avelino, construido en Castronuovo de S. Andrés en el supuesto lugar de la casa natal del Santo.

2 DE AGOSTO 2008. QUINTA CELEBRACIÓN EL PAPA JUAN PABLO II VE EN SAN CAYETANO

UN EJEMPLAR PROMOTOR DE AQUELLA REFORMA QUE ENCONTRÓ EN EL CONCILIO DE TRENTO SU MÁS AUTORIZADO AVAL. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre, y son también inmutables las bases de cualquiera auténtica renovación eclesial: una espiritualidad Cristo-céntrica, la imitación de la forma de vida apostólica de la primera Comunidad cristiana de la historia, el primado de la caridad, una ascesis exigente y equilibrada, y una entrega generosa al anuncio del Evangelio. Esta es la herencia de los Santos y, en particular de San Cayetano, que destaca entre los fundadores de Órdenes de Clérigos Regulares dentro del gran movimiento espiritual de la “devotio moderna” y la Reforma Católica. Su celo por la salvación de las almas, su desinteresada entrega a los pobres, sobre todo en el servicio a los enfermos, la pasión por la Palabra de Dios y por una Liturgia disciplinada y viva… constituyen un programa para todo cristiano – clérigo, religioso y laico – que pretenda prepararse, con una seria renovación interior al III Milenio. De hecho, inmediatamente después de la profesión religiosa con votos solemnes de pobreza, castidad y obediencia que habían hecho sobre la tumba del Apóstol Pedro en el Vaticano – 14 septiembre 1524 – San Cayetano y sus primeros compañeros trabajaron con eficacia en Roma, precisamente en la animación del Jubileo de 1525. Al hombre contemporáneo San Cayetano presenta lo que, para él mismo, fue la cosa màs importante en su vida: LA SEMEJANZA INTERIOR CON CRISTO. “Sólo una cosa hemos de desear ardientemente. Que Cristo reine cada dìa m{s en nosotros” (Carta del 1° de enero de 1525 a Pablo Giustiniani). Al subrayar el valor de EJEMPLO que San Cayetano de Thiene constituye para cada bautizado y para todo el Pueblo de Dios, Su Santidad exhorta, en particular a los Teatinos, a imitar siempre màs a su amado PADRE Y FUNDADOR, sobre todo en aquel avanzar, como medio privilegiado de renovación, por el camino de la santidad. Si, en tiempos de San Cayetano, la reforma de la Iglesia necesitaba clérigos (diáconos, presbíteros y obispos) radicalmente comprometidos, hoy la nueva Evangelización precisa de Ministros del Evangelio que sean sobre todo SANTOS, para ser consiguientemente Testimonios auténticos y creíbles ___________________________________________________________ Tela al oleo del s XVIII que se encuentra en la Facultad de Derecho de la Universidad Lateranense de Roma.

3 DE AGOSTO 2008. SEXTA CELEBRACIÓN EL PAPA JUAN PABLO II PRESENTA A LA CONSIDERACIÓN DE LOS FIELES LA FIGURA DE SAN CAYETANO THIENE, MIEMBRO PRECLARO DE LA IGLESIA, CUERPO DE CRISTO.

La Iglesia, en la celebración litúrgica de los Santos, suele conmemorar su “dies natalis”, el dìa de su nacimiento para el cielo. Los Santos, a los que llama Dios “en virtud de su propósito y de la gracias” (2Tim. 1,9) para que sean conformes de manera especial con la imagen de su Hijo, Cristo, son miembros preclaros del Cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia (cf. Col. 1,18), ejemplos de perfección evangélica y, muchas veces, han sido puestos para que dejen testimonio, con su múltiple actividad en las grandes empresas de la Iglesia y del género humano. Cayetano, como atestigua la historia, nació en Vicenza el mes de octubre de 1480. Resulta hermoso verle, joven de buenas costumbres, como alumno en la Universidad de Padua, donde obtuvo el grado de doctor “in utroque” / en ambos derechos, civil y canónico. Resulta hermoso verle, recibida la sagrada tonsura, en el palacio del Sumo Pontífice donde se le encomendó el cargo de ESCRITOR DE CARTAS PONTIFICIAS, con la dignidad de PROTONOTARIO APOSTÓLICO, en los pontificados de Julio II y León X. Son 10 largos años que van de 1508 a 1518. En la Compañía del Amor Divino aprendió a orar en común y a oír la Palabra de Dios y meditarla, así como frecuentar los Sacramentos (Penitencia y Eucaristía), todo lo cual se traducía eficacísimamente en obras de caridad para con los enfermos y los pobres. Con razón Pío XII, teniendo en cuenta sus obras de caridad, lo llamó APÓSTOL ARDIENTE DEL DIVINO AMOR Y ABANDERADO DE LA MISERICORDIA CRISTIANA. Obedeciendo a una inspiración divina, Cayetano con sus tres compañeros, el obispo de Chieti Juan Pedro Carafa, después Papa Pablo IV, Bonifacio dei Colli, ordenado después presbítero y Pablo Consiglieri, que vivió toda su vida solamente tonsurado, por medio de la profesión religiosa con votos solemnes, emitidos el 14 de septiembre de 1524, junto al sepulcro de San Pedro, dieron comienzo a un Instituto de Clérigos Regulares, con el propósito de instaurar en la Iglesia la “vida apostólica” de la primera Comunidad Cristiana de Jerusalén: donde los bautizados “vivían unidos en la fe, escuchaban las enseñanzas de los Apóstoles, perseveraban en la Fracción del Pan, compartían con todos sus bienes según las necesidades de cada uno y, congregados en la caridad de Cristo, tenían un solo corazón y un alma sola.” (cf. Hechos 2,41-47 y 4, 32-35)

4 DE AGOSTO 2008. SÉPTIMA CELEBRACIÓN JUAN PABLO II Y SU ESTUPOR ANTE LA OBRA DE SAN CAYETANO

Realmente, San Cayetano estuvo adornado de un admirable espíritu sacerdotal. Celosìsimo de renovar “al hombre interior” para que se entregue mejor al amor de Dios y del prójimo, en lo que consiste la perfección cristiana. Tratò en realidad, con infatigable ardor, de renovar la Iglesia de su tiempo “semper reformanda” / en proceso continuo de renovación. Buscò sincera e intrépidamente las fuentes puras del Evangelio y la forma del vivir apostólico de la primera Comunidad cristiana de la historia, los discìpulos del Señor. Tanto en la pobreza privada y común, como en el modo de vivir de los cristianos, unidos en un solo corazón y un alma sola por el vìnculo del amor de Cristo. Cuidò afanosamente el decoro de la Casa de Dios y se entrego con fuerza a una digna celebración de la Sagrada Liturgia: Misa, Sacramentos y Oficio Divino en lo que debían esmerarse y sobresalir sus hijos. Sirviò sin cesar a los enfermos, pobres y abandonados, a los que eran víctimas de las pestes y otros males repugnantes de la época. En fin, se entregò con toda confianza a la providente bondad del Padre Celestial, exhortando a los fieles a recibir, esperar y buscar aquellas cosas que superan el criterio de este mundo que sòlo mira a la utilidad y que ha desaprobado el Concilio Vaticano II. Por haber sobresalido en todo esto y en otras àreas del espíritu, San Cayetano puede justamente ser propuesto a la imitación de los fieles. Os exhorto en el Señor a que imitéis a vuestro Fundador como él imitò a Cristo. Y esto lo haréis ciertamente siguiendo a Cristo, ayudando a los fieles tanto en el cuerpo como en el alma, ejerciendo el trabajo de vuestro Ministerio sacerdotal, contribuyendo a edificar el Cuerpo de Cristo (Ef4,12) ______________________________________________________________________ Antigua iglesia teatina de San Mauricio en Mantua. San Cayetano y San Andrés Avelino, Oleos sobre tela de 1769, sobre cuya autorìa discuten los historiadores.

5 DE AGOSTO 2008. OCTAVA CELEBRACIÓN VALENTÍN ARTEAGA, GENERAL DE LOS TEATINOS, NOS CUENTA LO QUE LE SUCEDIÓ A SAN CAYETANO EN LA NOCHE NAVIDEÑA DE 1517

Roma, en la basílica de Santa María la Mayor, el 25 de diciembre de 1517. Cayetano recién ordenado de presbítero (30 septiembre de 1516) salió una nochebuena romana todo él enamorado. Solía paladear la misa con deleite, tan humilde que era. Acudió en esa noche de Navidad de 1517 a la basílica de Santa María la Mayor, en la que se venera la reliquia del pesebre del Niño Dios. Cuál sería su plegaria en aquella noche de Navidad puede deducirse de lo que él mismo refiere el 28 de enero de 1518: “A la misma hora del parto santísimo de la Virgen, me acerqué al pesebre. Alentado por mi padre, el bienaventurado Jerónimo del santo pesebre cuyos huesos descansan cabe la misma cuna sagrada, y con la confianza que me infundió el Viejecito (San José) recibì de las propias manos de la púdica doncella, que acababa de ser madre, al recién nacido Infante, carne y envoltura del Verbo Eterno. Cuando mi corazón no se derritió en aquel momento, señal es, créalo, de que es más duro que el mismo diamante…” El caso es que, de resultas, a San Cayetano se le quedó siempre la Navidad entre las manos y en su corazón. RANIERO GUALANDI, un sacerdote que lo había conocido de cerca y que atribuía a San Cayetano su vida ordenada y su propia salvación, se lo contaba un día a San Andrés Avelino: Don Cayetano fue un gran devoto del Misterio de Belén. Animaba las noches de Navidad en San Pablo el Mayor de Nápoles, haciendo venir a los gaiteros para que alegrasen con sus sones y pastorelas aquella noche santa en que los pastores acudieron al establo de Belén y adoraron al Niño Dios, acostando en un pesebre. ________________________________________________________________________________ Tela pintada al óleo sobre tela, ahora en fase se restauración, que se admira en el Museo Domus Pauli, junto a la iglesia de San Paulo Náufrago, en la La Valletta, Malta.

6 DE AGOSTO 2008. NOVENA CELEBRACIÓN. CONDOLENCIAS Y FUNERALES EN LOS ESCRITOS DE SAN CAYETANO Y SAN ANDRÉS AVELINO

Homilía de San Cayetano en una Misa Funeral, celebrada en fecha desconocida en San Pablo el Mayor de Nápoles, y Carta de San Andrés Avelino, del 9 de marzo de 1573, a la Sra. Lucrecia Carácciola, con motivo del fallecimiento de su hija.

La Homilía de San Cayetano

Pronunciada en el curso de un funeral celebrado en la capilla de San Pedro de la basílica de San Pablo de Nàpoles en una fecha indeterminada. Andreu, Llompart y otros autores teatinos la han considerado carta a un destinatario desconocido. Veny piensa que puede tratarse de un mentado Pedro por las alusiones a la liberación del Apòstol S. Pedro en Jerusalén. En verdad las alusiones son a la tabla de S. Pedro que decoraba la capilla lateral derecha de la iglesia de San Pablo el Mayor de Nàpoles cuando los Teatinos la recibieron, en 1539, de manos del Virrey de Nàpoles Don Pedro de Toledo, Marqués de Villafranca. Las tres tablas son del siglo XVI o quizás anteriores. La de San Pablo decoraba la capilla central, dedicada obviamente al titular de la basílica, y estaba colocada detrás del altar mayor. La tabla de san Pedro decoraba la capilla homónima y la tabla de S. Andrès apóstol, hermano de Pedro, la capilla de su mismo nombre, hoy San Andrés Avelino, porque en ella, vìctima de un ataque de apoplejía, se desplomaba en brazos de su acòlito asistente cuando iba a celebrar misa el 10 de noviembre de 1608. Las tres citadas tablas, contemporáneas de San Cayetano, se conservan todavía hoy, aunque dispersas por diferentes lugares de la actual basílica, cuando lo justo sería exhibirlas en el ábside de la nave mayor, hoy desprovista del antiguo coro que el 4 de agosto de 1943 destruyò el bombardeo del Ejercito aliado. Traducciòn del texto que figura en la edición crìtica de las Cartas del Santo, cuyo autor Francisco Andreu, C. R., publicaba, en 1954, en el volumen 177 de la Colecciòn “Studi e Testi” de la Biblioteca Apostòlica Vaticana.

Jesús

… muchas son las gracias y dones que l

a gran bondad del Señor nos concede. Gracias, que nosotros, cegados por las pasiones y mundanos deseos, no sabemos reconocer.

Dejando de lado lo que veníamos diciendo, ahora que hablamos de esta alma bendita, me pregunto: ¿Porqué nos dolemos, de qué nos lamentamos, porqué vociferamos, cuando lo propio sería considerar cuán obligados estamos a dar gracias a la excelsa y suprema misericordia del magno y gran Dios, el cual, después de otorgar a esta alma el bien verdadero, ha querido que pudieran más las preces de los Santos, que la llamaban al cielo, que no las súplicas de los que aún la querían en esta tierra.

Podemos también pensar que, en verdad, el glorioso Apóstol San Pedro haya obtenido de su querido Maestro y Señor que, a esta alma bendita, se le cayeran las cadenas de su miserable cuerpo y se le abriera la cárcel de esta oscura vida, de manera semejante a lo que la Santa Madre Iglesia celebra (

1° de agosto. Antigua fiesta de las cadenas de S. Pedro).cuando Dios mandó a su Ángel, rompió las cadenas de Pedro y lo libró de las manos de Herodes y de los judíos.

Por eso, si los que ahora lloran a esta alma, guardaran silencio y se pusieran a escuchar al Señor, oirían con los oídos del corazón, una suave voz que dice: Ahora sé bien que el Señor ha enviado a su Ángel y me ha librado de la mano de Herodes y de todo lo que pensaba hacerme la caterva de todos los demonios.

Esto, a los que hoy vertimos lágrimas por esta alma bendita, nos enseña que mejor debemos dar gracias al Señor, bendecir al Señor y glorificar al Señor para obtener de Él una más perfecta y pronta purificación. Mas, si el Señor, por su gran bondad, la hubiera ya purificado y liberado, que por tan graciosa alabanza, aumentándole cada día más su gloria, la haga digna de adoración.

Lo que, por su gracia,

nos conceda su inmensa Bondad y soberana Alteza.

Amén.

De la carta de San Andrés Avelino a la Señora Lucrecia Carácciola, escrita en Piacenza, el 9 de marzo de 1573, con motivo de la defunción de su hija, hija espiritual del Santo y bienh

echora de la casa “San Pablo” en N{poles.

La carta, en su original italiano, se halla en el tomo I de las “Lettere scritte dal glorioso S. Andrea Avellino ai diversi suoi divoti” Nàpoles, “Stamperi di Novello de Bonis” en 1732.

El frontispicio del primer tomo de las cartas de San Andrés Avelino, aparece en dos versiones. Una, la más antigua, fechada en 1731 y otra, –

la publicada en facsímil por M. D’Auria, Nápoles, 2007 -, fechada en 1732. Una posible explicación podría ser la reedición de la obra ,acabada en 1732, o sólo un cambio de portada, una vez agotados los pocos ejemplares impresos en 1731, homologando el resto de ejemplares de este tomo con los del tomo 2, publicados en 1732.

Véase el texto ìntegro de la carta en el volumen citado, “Lettere… t. 1°, pp. 200-202, N° 91 Alla Signora Lucrezia Caràcciola”

Traducciòn al castellano de Cayetano Rossell y Clivillers.

CARTA DE SAN ANDRÉS AVELINO A LA SEÑORA LUCRECIA CARÁCCIOLA

Habiendo sabido del feliz tránsito de su hija y ahijada mía, no logro adivinar si yo deba ofrecer a Usted mis condolencias o si Usted deba alegrarse conmigo. Creo que debemos hacer ambas cosas a la vez. En primer lugar, yo debería condolerme con Usted, por haber perdido en este mundo nuestro común refrigerio. De hecho, nuestra hijita, rebosante de caridad, estaba siempre pronta a socorrer a Su Señoría con los servicios corporales en cualquier momento precisara de ellos, mientras que ella abastecía a nuestra Congregación de las de cosas temporales que precisaban. Ahora bien, si el sentimiento de haber perdido tantas cosas necesarias a nuestra

subsistencia podrían llenarnos de tristeza, … sólo el hecho de dejarnos guiar por la razón nos hará entender que tenemos un motivo más para consolarnos que no para llorar y entristecernos…

He aquí, querida hija mía, por cuantos motivos debemos mejor alegrarnos que no entristecernos por el feliz tránsito de nuestra dulcísima hija. Toda vez que su pasaje de este mundo a Dios ha sido para ella motivo de gloria y para nosotros, que quedamos, motivo de mérito ya que, si con paciencia toleramos su ida de este mundo, alcanzaremos gran mérito al conformarnos con el querer de Dios, quien, por todos los caminos, sólo busca nuestro bien. Ahora bien, sabiendo que el Señor nos ha privado de esta bendita hijita, para gloria de su alma y mérito nuestro, debemos bendecirlo y darle gracias de todo corazón. Pues cuida tanto de nosotros que, a un mismo tiempo, ha glorificado nuestra hijita y ha sido causa de mérito para la madre, el padre, su marido, sus hermanos y todas las personas que tanto la queríamos.

No queremos, pues, dolernos de lo que es precisamente nuestro bien. Bienaventurado quien tiene fe, pues fácilmente conocerá esta verdad y, conociéndola y conformándose con la Divina Voluntad, no podrá no sentirse consolado. Hàgame la gracia, hijita y Señora mìa, que el sentimiento no venza a la razón, sino, al contrario, que la razón señoree y el sentimiento le esté sujeto. Sòlo asì, seremos verdaderos Cristianos que, con el cuerpo, están en la tierra y, con el corazón, en el cielo. Teniendo el corazón unido a Dios, espiritualmente gozaremos de la presencia de nuestra bendita hijita y estaremos siempre consolados.

Estas pocas razones podrían bastar para consolar a Su Señoría y a los demás Señores, quienes, siendo cristianos ejercitados en las cosas del espíritu, no precisan de muchos exhortos. Bastarán estas pocas palabras para que sepan que me acuerdo de ellos. Y con esto, de todo corazón me le encomiendo.

Desde Piacenza, el 9 de Marzo de 1573.

Imagen de la Inmaculada del Escapulario Azul, con San Cayetano y San Andrés Avelino, pintor anónimo del siglo XVIII, que se conserva en la Curia General de los CC. RR. En Roma.

ESQUEMA DIARIO DE LA CELEBRACIÒN 1.Invitatorio. / 2. Himno al santo./ 3. Palabra de Dios. / 4 . Una página de la vida del Santo. / 5. Invocaciones o Letanías del Santo. / 6. Eucaristía y Memorial de la Muerte y Resurrección del Señor. / 7.Comunión a los Santos Misterios del Cuerpo y Sangre de Cristo. / 8. Recuerdo y saludo a San Andrés Avelino. / 9. Despedida y veneración de la reliquia del Santo.

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