San Cayetano (Homilia)

Fiesta de San Cayetano

07.08.2007

 

Cuando, valga por caso, entramos un sábado en un supermercado observamos cuánto movimiento. Todo son “ofertas especiales” para ese dia. La gente se afana y no sabe qué elegir. Cada quien con su carro de la compra  cargado hasta ya no poder más.

¿Será suficiente para la semana? ¿Nos faltará?

 

Delante de un escenario asi no es dificil hacerse una idea de cual sea la preocupacion nuestra más fuerte: la comida, la bebida, el vestido. ¿Solo esto?

Ciertamente, no podemos pasar sin el vestido, la bebida, la comida.

Ciertamente es natural y comprensibile que busquemos mejorar cada dia,

que nos preocupe lo material, lo económico.   

¡Pero!  ¿Todo termina ahi?  ¿Es esa nuestra felicidad?

 

El evangelio que acabamos de escuchar nos pone delante de esa misma pregunta

con el mismo escenario humano como fondo.
Habitualmente Jesús nos interpela,  no usando ni nuestra lógica, ni nuestros criterios de economía, sino, echando mano de su voluntad de ayudarnos a ver la realidad:  

¿No vale más la vida que el alimento y el cuerpo más que el vestido?

Jesús va a lo esencial. Señala el corazon de la existencia y nos invita a adoptar una actitud:

“Mirad”. “observad”

Dos verbos que requieren que, por un lado, nos “paremos”; y por otro que “contemplemos” huyendo del frenesí de la vida cotidiana, tan agitada, siempre urgida por la prisa,

 

La vida no se alimenta solo con el poseer. “Vale mucho mas” Y ahi esta el Padre Dios que se cuida de las flores del campo y de los pajaros del cielo, que “hará mucho mas” por ti, por mi, por cada un de nosotros.

Jesús quiere liberarnos de esa concepción opresora de la vida en que poco a poco nos vamos sumergiendo y nos invita a “observar”, “reflexionar”, “rezar”. Nos solicita a mirar inteligentemente las aves del cielo que no almacenan en sus graneros, pero el Padre celeste las alimenta. Y lo mismo hace con los lirios del campo que los adorna esplendorosamente.

Y he aqui su conclusión – todo un programa de vida cristiana: “Buscad primero el Reino de Dios y Su justicia y todas las demas cosas se os daran por añadidura.”

 

El “mirar” y “observar” lo hizo San Cayetano en su tiempo

Tenía míl razones para dejar las cosas como estaban: su posición social, sus estudios,  su carrera…

Mas sin embargo,incluso en  su bienestar, se interroga: ¿“Es este el verdadero sentido de la vida?”

Miraba un mundo que él llamaba una “Babilonia de ideas y costumbres”. Observaba a la Iglesia, y la describía com “prostituta en sus ministros” El dolor de ver así a la Iglesia lo empuja a relexionar y a orar.

Con grande humildad consigue recoger una rama tierna de la Iglesia apostólica y la injerta en el tronco de la Iglesia de su tiempo, siempre viva aunque en muchisimos sectores a punto de perder su vigor..

Sin aspavientos de grandezas, sin ninguna arrogancia, sin pretender crear algo nuevo, vió San Cayetano que la primavera  florecia en la Iglesia

El metodo fue bien simple: “¿Quieres que el mundo cambie? Comienza por ti mismo!”

 

Bajo el ejemplo de los apóstoles, San Cayetano da a su sacerdocio la dimencion del pastor, cosa olvidada en su tiempo. Hace realidad el servicio eclesial, humano y social, imitando a Jesús que da la vida por sus ovejas: Cuida con esmero la liturgia, prepara cuidadosamente la predicación, hace de las iglesias lugar de oración y se dedica sobretodo a los enfermos, de modo especial a los incurables.

 

Una de las mayores tristezas de San Cayetano fue la de advertir a sus compañeros sacerdotes sin ilusiones ni ideales pastorales. Que papas, cardinales y obispos no estuvieran por el cambio, él lo comprendia en cierto modo, con dolor, eso si. Pero, ¿los sacerdotes?….. Precisamente por este motivo él funda un grupo de hombres apostólicos que se presenten como un vivero de renovación.

 

Su mayor testimonio y la particularidad de esta “compañia” de clérigos renovados fu la pobreza evangelica copiada literalmente de esta magnifica página de San Mateo que acabamos de escuchar.

Entonces como hoy, el mundo no cree en un clero rico. Tiene necesidad de pastores, Pastores Santos, Pastores Pobres con una sola regla: Cristo, el Señor.

Si hoy hablamos de crisis en la Iglesia, pensemos que el siglo XVI diesiseis no fue tan distinto del actual.

 

Si entonces superó la crisis fue debido a santos de la  talla de San Cayetano. Actualmente tambien ocurrirá así. Pidamos, por intercesión de San Cayetano, que la Iglesia de Europa supere las pruebas por las que está atravesando. Amén.

 

                                               P. Pedro Bronnemberg C. R. 

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